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La verdadera función pública

Publicado: 2012-03-12

A veces necesitamos ejemplos para explicar ciertas cosas, y el viernes en el terminal nacional del Jorge Chávez intuí que ese era un ejemplo para graficar la "función pública" .

Trabajar para el Estado generalmente es visto como el último recurso del profesional. Se presume que "no te queda otra". Para algunos es así, pero sí existe un Estado como primera opción.

Una noche, a fines de los 90s, trabajando en el Ministerio de Economía, mi jefe, el ministro Goldenberg, me dice escuetamente: "El aeropuerto va. El sábado a las 8 a.m. revisaremos el contrato". A partir de allí desempolvamos la última versión del contrato, estudiamos (memorizamos) cláusulas, discutimos posibles problemas, llamamos consultores internacionales para la segunda pista, estudiamos expropiaciones, titulaciones, tipos de aeropuertos en el mundo e imaginamos problemas sobre una concesión novedosa. Por suerte hubo un grupo de profesionales de primer nivel que apoyado por excelentes ministros impulsó el proyecto. Coincidentemente, mi cuñado era el ministro de Transportes y lo escuché plantear la estrategia para conseguir operadores de primer nivel para nuestro pequeño aeropuerto, en un país sin atractivos, con una economía incipiente, sin casi comercio con el mundo, y con limitadas proyecciones de crecimiento.

Conforme se acercaba el día del concurso todos estábamos más nerviosos

El 15 de noviembre del 2000, en el auditorio de Petroperú sucedió de todo: un postor fue descalificado porque se le cayó el material a presentar; otro, maqueta en mano, fue instruido por su matriz de retirarse cuando entraba por la puerta de Petroperú y, cuando finalmente se anunció que el consorcio Fraport, Bechtel y Cosapi había ganado con una retribución al Estado de 46.7% de los ingresos brutos, recuerdo el aplauso continuo de la concurrencia y la felicidad de los ministros y del Comité Especial.

Ha pasado mucho desde ahí. El Congreso revisó el proceso mil y una vez sin encontrar irregularidades; lo que se entregó a Fraport fueron instalaciones ruinosas que hubo que rehacer; el 11 de setiembre nos dejó sin seguros y el Estado apoyó a Corpac y Jorge Chávez para seguir operando; el contrato tuvo addendas porque nadie había hecho jamás en Perú una concesión aeroportuaria y muchos sufrieron procesos judiciales por ésta.

Pero cuando el viernes hice mi cola ordenada, pasé modernos controles de seguridad sin problemas, me senté en una sala ordenada, usé un baño impecable, compré revistas, me tomé una coca cola, bajé por un ascensor a la puerta de embarque y me subí al bus especial que te lleva al avión, recordé que en algún lugar de mi casa tengo la caja de la propuesta ganadora y pienso que todos los que participamos en ese concurso nos podemos sentir orgullosos de tener un aeropuerto que no solo ha creado empleo sino que permite que hoy cualquier peruano se movilice o transporte su carga en forma segura y oportuna.

Eso es función pública. Hacer el cambio para todos.


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Cecilia Blume

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